El cambio de hora

Tanto a los bebés como a los adultos nos afecta el cambio de hora.

Se  nos  descuadran los horarios de sueño y vigilia, lo que  hace  que nos sintamos más irritables, apáticos y malhumorados. Nos  resulta  difícil conciliar el sueño por la noche y durante el día estamos somnolientos. De hecho, aquellos que se ven más afectados por estos síntomas son los peques de 0 a 3 años.

Todos estos efectos suelen prolongarse una o dos semanas, pero siempre terminan pasando, así que no debemos preocuparnos si los observamos en nuestros hijos o en nosotros mismos.

Para aquellos que quieran prepararse mejor para el próximo cambio de horario, os damos un par de consejos.

Es conveniente adaptarnos poco a poco algunos días antes de que el  cambio  se  produzca. Hay que ajustar el horario unos 10 minutos, durante  los  5 o 6 días previos,   adelantándolo  si es primavera o atrasándolo si es otoño. Esto hay que hacerlo  tanto en los horarios de irse a dormir, como  de comidas y de despertarse.

Otra opción si no hubiéramos hecho la alteración de horario previa, es que un día después del cambio se puede variar unos minutos el horario, para que este no sea tan brusco.

Así que tened paciencia, pues en los días siguientes   el niño recuperará  el ritmo y volveréis a la normalidad.

Afortunadamente !