Cuidado con los golpes de calor

Todos sabemos lo duros que pueden resultar ciertos días de verano, por eso, cuando  es posible, nos escapamos a la piscina o a la playa para refrescarnos.  Los bebés, los niños menores de 6 años y los mayores de 65, son  los  colectivos  más sensibles a las altas temperaturas, temperaturas que año tras año,  cada vez resultan  más extremas. Las consecuencias de no prestar  la suficiente  atención  a este tema pueden ser, en su caso, desastrosas. Por ello,  lo mejor es  actuar de manera  preventiva,  es decir,  antes de que surja el problema.

Ante situaciones de calor extremo en las que no estamos  suficientemente hidratados ni hemos empleado las lociones adecuadas,  el cuerpo responde a través de  lo que se conoce como golpe de calor. Este se origina cuando la temperatura corporal pasa de los 40º y  los mecanismos de termorregulación  del cuerpo  dejan de funcionar  adecuadamente.

Algunos de los síntomas que se  pueden presentar en  bebés y niños son:

-          Fiebre  de  más de 39’5º.bebe-durmiendo-rostro

-          Llanto.

-          Mareos o desmayos, inconsciencia.

-          Confusión o desorientación.

-          Irritabilidad e incomodidad. Enrojecimiento y sequedad de la piel. Piel que se calienta pero no suda.

-          Calambres musculares.

-          Agotamiento,  cansancio y  sensación de debilidad.

-          Náuseas y vómitos frecuentes.

-          Dolor de cabeza.

-          Dificultades al respirar. En este caso hay que ir lo más rápido posible al  hospital.

Tenemos varias opciones, aparte de, como en otras situaciones complicadas,  siempre, llamar a urgencias.

¿Qué hacer en casa si sucede esto?

-          Suministrar suero casero o agua al bebé.

-          Si se trata de un bebé lactante, ofrecerle leche de pecho o un biberón.

-          Quitarle toda la ropa. Mojar cabeza, axilas e ingles con agua fría. Colocarle encima una toalla humedecida con agua a temperatura ambiente.

-          Ducharlo con agua fresca o quizás mejor, bañarlo con el agua a unos  28-30 grados.

-          Controlar cada 15 minutos la temperatura.

Si conseguimos controlar el cuadro, a continuación siempre hay que llevarlo al médico, por si fuera  necesario una hidratación suplementaria,   también debemos  mantener una especial vigilancia  en los  días siguientes.

Para prevenir estos golpes de calor,  lo mejor es  que los  bebés  y los  niños estén siempre hidratados;  es decir, que beban  mucho líquido, tanto leche,  como agua o zumos naturales.

Otras recomendaciones son: realizar varias comidas ligeras a lo largo del día (frescas o a temperatura ambiente, evitar comidas pesadas, grasientas y muy calientes); bañarlos con frecuencia (aunque  solo sea una pasadita de agua);  que realicen actividades relajadas y a la sombra;  protegerlos del sol; vestirlos con ropa ligera (preferiblemente de algodón); evitar largas estancias en el coche y  que descansen de vez en cuando.

El siguiente nivel que supera  en gravedad al golpe de calor es la insolación.

¡Así que ya lo sabemos todos!   En esta época nos toca protegernos y preocuparnos por los más pequeños que desconocen  todos estos riesgos.